Todo empezó con una hoja de papel
Durante una etapa trabajando de forma temporal, a final de cada mes me pedían entregar una hoja escrita a mano con las horas de entrada y salida de cada día. Algo tan cotidiano como saber cuándo había empezado y terminado de trabajar seguía dependiendo de papel, anotaciones y cálculos hechos a mano.
Aquello me hizo pensar que tenía que haber una forma más sencilla de hacerlo. Así nació la primera versión de WorkIO: una herramienta que construí para resolver una necesidad que tenía delante.
Lo que empezó solucionando mi propio problema terminó creciendo mucho más allá de él. Con el tiempo llegaron nuevas necesidades, nuevas funciones y, sobre todo, personas que empezaron a utilizar WorkIO para organizar también su propio tiempo de trabajo.
De registrar horas a entenderlas
Registrar cuándo empieza o termina una jornada es solo el principio. Con los años, WorkIO ha ido incorporando descansos, horas extra, salarios, distintos empleos y proyectos, estadísticas y un historial desde el que entender cómo evoluciona el tiempo de trabajo.
Los registros dejan así de ser una sucesión de horas para empezar a contar algo: cuánto trabajas, cómo distribuyes ese tiempo y qué ocurre cuando lo observas con perspectiva.
La idea, sin embargo, sigue siendo prácticamente la misma que dio origen al proyecto: que registrar una jornada requiera muy poco esfuerzo y entenderla después resulte todavía más sencillo.
Lo que significa mantener un producto vivo
Construir una aplicación es una cosa. Mantenerla durante años mientras la utilizan personas con rutinas, necesidades y expectativas diferentes es otra muy distinta.
WorkIO me ha enseñado que hacer evolucionar un producto no consiste simplemente en añadir funciones. También significa escuchar, decidir qué merece cambiar, qué conviene simplificar y qué es mejor dejar exactamente como está.
Con el tiempo he aprendido que muchas de las decisiones más importantes aparecen después de publicar un producto, cuando deja de existir únicamente como lo imaginaste y empieza a formar parte de la vida de otras personas.

