Un experimento sobre algo muy cotidiano
Markdown Studio empezó como un experimento alrededor de un problema bastante común: recibir un documento y descubrir que para abrirlo necesitas un programa que no tienes instalado.
Puede que no quieras instalar una suite ofimática completa, que no tengas una licencia o que simplemente solo necesites leer lo que hay dentro. Me interesaba comprobar hasta qué punto podía eliminar esa dependencia y reducir el problema a algo mucho más sencillo: abrir el archivo y recuperar su contenido como texto.
El contenido no debería depender del programa
Un documento puede haber sido creado con una aplicación concreta, pero la información que contiene debería poder seguir siendo útil fuera de ella.
Markdown Studio permite tomar documentos, hojas de cálculo, presentaciones y otros archivos compatibles y convertir su contenido en texto sencillo. Desde ahí puede leerse, copiarse, guardarse o llevarse a otra herramienta sin necesitar el software original.
No pretende sustituir una suite ofimática ni reproducir todas sus funciones. Su propósito es mucho más pequeño: ayudarte a llegar a la información que hay dentro del archivo.
Abrir, convertir y seguir adelante
Quería que utilizarlo fuese casi tan sencillo como su propósito: eliges un archivo, la herramienta extrae su contenido y puedes trabajar con el resultado sin configuraciones ni conocimientos especiales.
Además, el procesamiento se realiza en el propio navegador. Los documentos no necesitan enviarse a un servidor para ser convertidos, algo que terminó encajando muy bien con la propia idea del proyecto: depender de menos cosas para realizar una tarea sencilla.
Al final, Markdown Studio sigue siendo lo que empezó siendo: un experimento pequeño. Pero también una forma práctica de recordar que la información no debería depender de un tercero para ser accesible.
