From an overhead vantage point, the city's main thoroughfare reveals its intricate design. Tall buildings on either side showcase an ever-changing display of colorful advertisements. Overhead, flying vehicles add fluidity and dynamism to the top-down city scene

Noche de ocio, segunda parte

Esta entrada es la parte 6 de 11 de la serie Diario de un desterrado

Con la alegría iluminando su cara se dirige hacia el punto de encuentro con sus amigos, la brillante y fría luz de las pantallas que anunciaban las últimas tendencias en moda y tecnología llamaban la atención de Zhara durante el trayecto pero en realidad reflexionaba sobre su vida y amigos, los conociá del bloque y del transporte al trabajo, no sabían mucho entre sí pero tenían bastante afinidad y solían charlar bastante, se divertían juntos.

Long shot of a group of women amidst the bustling streets, their faces illuminated by the bright and cold glow of screens displaying the latest fashion and technology trends

Un bar en el distrito de entretenimiento era el lugar de encuentro, allí solían reunirse de vez en cuándo para desconectar y tomar unos tragos. Efusiva y alegremente se saludan los unos a los otros y se sientan a la mesa arropados por una vibrante y estridente música, poco podían escucharse entre sí pero charlaban igualmente, a veces a gritos otras con gestos pero se las entienden para mantener una profunda conversación sobre lo monótono de sus vidas y el aburrimiento de su trabajo, la mayoría de ellos, como los que el lugar frecuentan, se dedican a tareas rutinarias que poco podían aportarles más allá del simple paso del tiempo . «Creo que voy a pedir unos días de vacaciones», dice una de ellas, «¿Crees que te los darán?» pregunta otra casi rompiendo la frase de su amiga, «No suelen hacerlo».

Las vacaciones solían estar reservadas para los trabajadores especialmente destacables, los gobernantes eran bastante reticentes en permitir salir al exterior a personas de determinados niveles, no habían tenido muy buenas experiencias en ocasiones anteriores. Los allí presentes escuchan atentamente mientras beben pequeños sorbos de lo que parece ser un brebaje de licor convencional, de suave aroma pero fuerte digerir. Les hacía sentirse eufóricos y deshinibirse aun a pesar de estar envenenándo su propio cuerpo, eran conscientes de ello y no les importaba, la sensación les compensaba.

The group of women and men in the bar with neon lights drinking and chatting in the distance

Intercambian opiniones sobre sus trabajos, ahora, todas bastante vagas, sabían que cualquier palabra fuera de lo normativo podría suponerles un castigo, sobre la mesa continuaba la idea de las vacaciones, podrían ser una solución temporal para sus problemas. A medida que la noche avanza empiezan a hablar sobre los posibles destinos y actividades en los mismos, en realidad las opciones eran muy limitadas ya que tenían que elegir alguno de los sitios propuestos por «la empresa», todo cerrado y con objetivos predefinidos, algunos para diversión, otros para descanso, para aquellos buscando aventura, para todos, pero sutilmente guionizados. Teniendo en cuenta que la decisión no dependía sólo de ellos mismos sino también de las métricas de la empresa y lo que ellos considerasen el mejor destino para el empleado según su situación actual, no merecía la pena darle demasiadas vueltas.

Bajo el tun tun de los beats y las luces desconcertantes ignoran que su conversación está siendo analizada por un «moderador», antes de que cualquiera de ellas se plantee siquiera hacer efecto su idea, la administración ya estaría advertida y la resolución de la misma en proceso, incluso pudiera ser cancelada, los tiempos de vacaciones de los trabajadores no solían encajar con las necesidades del sistema.

La euforia de la música se iba apoderando de ellos, cada vez más deshinibidos sus movimientos se tornaban desenfadados. «Vamos a bailar» dice uno. «¡Vamos!». A lo lejos Zhara puede distinguir a algunos de sus compañeros de trabajo pero decide ignorarlos, suficiente tiempo perdido pensando en el trabajo por hoy, es momento de disfrutar de la noche y la compañía, además, la hora de vuelta a casa está cada vez más cerca.

Luces de colores se deslizan por el aire creando una atmósfera electrizante, figuras que se balancean y giran, rostros iluminados por las luces en constante cambio y risas que se entremezclan con la música. La energía de la multitud es contagiosa mientras se entregan al abrazo de la música olvidando por un tiempo la monotonía de su día a día.

El propio bar es una obra maestra futurista, con superficies metálicas y menús holográficos que destellan con opciones tentadoras de bebidas. El robot bartender se mueve con precisión, preparando bebidas y sirviendo a los clientes sin esfuerzo. Las conversaciones fluyen en medio del bullicio ambiental interrumpidas por estallidos de risa y gestos animados. El aire está lleno de una mezcla embriagadora de conversaciones, música y el tenue aroma del alcohol, juntos disfrutan de lo que queda de noche.

The autonomous vehicle provided a sense of serenity as passengers reclined in comfort, captivated by the mesmerizing spectacle of the neon-lit city passing by outside the front windshield

«Pues tenemos dos shots restantes antes de que el transporte pase a recogernos, ¿no creeis que sería una tontería no aprovecharlos?». Casi sin pensárselo, el grupo de amigos se dirige a la barra, donde son atendidos rápida y eficientemente. Sin más, alzan los chupitos y los toman de un sorbo, ambos, con el ardor del licor en sus gargantas regresan de nuevo a la pista, donde pasarán las horas restantes de la noche. «¡De vuelta a la pista!», se oye de repente.

Aun medio aturdidos por la música del interior que resonaba en sus tímpanos salen del local con rumbo firme hacia su parada mientras continuan charlando sobre lo divertido de la noche, otros caminan a su paso, la ciudad estaba llena de vida nocturna aun a pesar de las restricciones.

– «¿No ha sido una noche increíble?» Exclamó una de ellas.

– «Definitivamente,» dijo otra, sonriendo. «Hacia tiempo que no me divertía tanto en una noche como esta».

– «Yo también lo creo, me alegro de haber venido,» dijo Zhara, uniéndose a la conversación. «Ahí viene nuestro vehículo».

El transporte se detiene ante ellos, las puertas se abren automáticamente y todos suben a bordo, dejan caer a plomo sus cuerpos sobre los asientos y apoyan sus cabezas en el respaldo, la conversación pierde fuerza y poco a poco se convierte en un vaivén de comentarios superficiales mientras el transporte los dirige raudo y veloz de vuelta a sus apartamentos.

Al llegar, Pi detecta la presencia de Zhara y activa el ambiente de recuperación, un suave aroma perfumado llena el aire llevando consigo una sustancia relajante que combate los efectos de la intoxicación etílica y facilita la reoxigenación del cuerpo. Se despoja de sus zapatos y se deja caer en el sofá, cierra los ojos entregándose a la sensación de paz y relajación que el hogar propio le brinda. «Es hora de descansar, esto no se repetirá en un tiempo» era la sensación que ahora mismo le inundaba, lo bello de los pequeños momentos.


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